Restaurando con pasión

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Gloria Pérez es restauradora, una malagueña amante de Málaga que interviene en nuestra ciudad recuperando ese patrimonio que necesita ser puesto en valor. Ella, junto a su colega José Andrés, tienen la empresa Garciaga. Él es diseñador aunque también hace pintura decorativa y los dos trabajan juntos en algunas cosas y cada uno hace su parte.

Gloria se abre en cuerpo y alma para darnos su opinión de experta en el campo de la restauración con algunos ejemplos en Málaga. El pie lo da una de las últimas obras en las que ha participado: La Fuente de Reding.

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Imagen de la fuente tras su restauración

Esta fuente ha sido objeto de una estupenda restauración, ¡todo hay que decirlo!, sobre todo porque no abundan muchos ejemplos así, pues nos suelen tener acostumbrados a intervenciones más que dañinas que no tienen marcha atrás una vez ocurridas.

Nos pasa a enumerar algunos detalles del proceso:

“La dirección de la obra ha sido de Pablo pastor, él ha tomado las decisiones porque yo normalmente cuando llego a alguna intervención las directrices a seguir suelen estar cerradas, aunque siempre que trabajo con Pablo solemos hablar mucho, que te parece esto, que crees que podríamos hacer con aquello y vamos cambiando de criterio.

En la fuente de Reding, yo me he encargado de la piedra y la empresa Hermanos Campano de la reconstrucción volumétrica de la parte desaparecida.

La fuente iba a ser limpiada con chorro de arena pero al final se limpió con Carbonato de amonio y a mano porque los dos escudos de alabastro que hay encima del mascarón fueron limpiados en alguna época con un ácido y estaban muy desechos, y si le metíamos el chorro de arena los podíamos destrozar. Son cosas que se van cambiando en función de cómo se vea al comenzar la obra.

La fuente es entera de cemento, rehecha completamente en este material, entonces debatimos si era mejor hacerla entera de cal y arena o dejarla como estaba, restaurándola; si elegíamos la primera opción era tirar la fuente entera y hacerla de cero.

Cuando estuvimos haciendo las primeras catas encontramos algunos colores debajo, colores que tampoco sabemos a ciencia cierta si eran los originales porque, como digo, se rehízo entera en algún momento después de la reconstrucción importante de mediados del XIX, pero pensamos que antes que poner un color que llamara demasiado la atención o desentonara, lo mejor era el blanco y creo que ha sido muy acertado.

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Catas realizadas en la superficie de la fuente

Varias cornisas se tuvieron que hacer nuevas porque estaban sujetas con clavos que se habían oxidado y habían roto la piedra; una se desmoronó cuando empezamos a manipularla.

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Clavos utilizados para la fijación de la cornisa

Con respecto al ciprés, que tanto revuelo formó, ha dañado y volverá a dañar, sobre todo el jarrón de la izquierda que era el que estaba peor. Estaba despedazado, seguramente por la resina del árbol que ha ido tapando el poro y ha entrado agua. Ese es el daño que ha provocado, aunque puede solventarse con un mantenimiento periódico.

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Diversos momentos de la restauración y reconstrucción volumétrica del jarrón

La fuente originalmente tenía una serie de grapas de acero sujetas con plomo en las piezas del abrevadero. Pensamos que quedarían bien recuperarlas, así que hicimos unas nuevas y  fundimos una tubería de plomo de la instalación antigua de la fuente que encontramos para unirlas. Hemos quedado muy contentos con la restauración y parece que también ha gustado mucho a la gente.

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Hueco original de la grapa antigua y una de las grapas nuevas durante el emplomado

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Reconstrucciones realizadas en varias partes

 

Convento de San Andrés (El Perchel)

A mí me apasiona trabajar en todos los ámbitos, igual un día te toca restaurar un cuadro, una pintura mural o recuperar un muro de ladrillo.

Otra de las últimas obras en las que he participado ha sido en la reconstrucción del Convento de San Andrés en El Perchel, ha sido un trabajo de los normalitos: la limpieza de una fachada de ladrillo, ¡vamos! que no ha sido muy glamuroso, al final me veía allí pensando -lo que estoy haciendo es quitar capas de cal y pintura- (Ríe)

En el proyecto original venía estipulado que tenía que hacerlo a mano y con bisturí y al final se ha hecho con Microchorro de arena. La arqueóloga está haciendo un trabajo impresionante en el convento y está haciendo el estudio de las hornacinas que se descubren, yo misma he consolidado un esgrafiado muy bonito aunque muy pequeñito, de un metro cuadrado o así. Aquí en Málaga nos pasa muy a menudo que llegamos tarde a las cosas.

¿Cómo es el mundo de la Restauración? ¿Crees que se restaura bien?

Mucha gente se queja de lo caras que son las restauraciones, suena el teléfono y hay un particular que quiere encargarte la restauración de un cuadro, “Quiero restaurar un cuadro, ¡No es bueno!” dicen intentando sacarlo algo más barato.

Pero yo les digo, esto vale lo que vale, sea un Goya o no, el trabajo es el mismo, le voy a dedicar el mismo tiempo y los mismos materiales; la gente no ve el trabajo que hay detrás para que quede un buen resultado y no sea algo para salir del paso, porque una mala intervención puede salir más cara a la larga.

He intervenido en las dos portadas antiguas del Cementerio San Miguel, también hemos participado José Andrés y yo en la capilla de Mena en la Iglesia de Santo Domingo. En Mena, cuando llegamos a restaurar el interior, una de las pilastras doradas ya no existía, un relieve de una especie de cordón se había caído y lo tuvimos que hacer de cero. Quedó muy bien cuando terminamos pero todo eso se va a volver a romper, ¡es más! ya se han vuelto a dorar las columnas desde la última intervención porque hay mucha humedad. Se puede paliar un poco la humedad pero no pararla.

Con respecto al exterior del camarín, el año pasado 2016 me llamaron porque querían arreglarlo, hablé con la cofradía explicándoles que lo mejor era hacerlo con mortero de cal pero que al poco tiempo se volvería a caer por la humedad que sube del río.

Me comentaron que querían hacer una obra importante construyendo una especie de cajón exento para que el camarín no recibiera tanta agua y entonces les propuse que esperásemos hasta entonces porque hacer esta intervención puntual era gastar el dinero para nada.

Pero al final me dijeron que había que hacerlo porque era la coronación de la Virgen de la Soledad y tenía que quedar bonito visualmente. Lo hicimos, pero ya ha vuelto a salir la humedad y a desprenderse el enlucido.

En la Iglesia de los Mártires también participé hace años trabajando con un grupo de restauradores para la empresa Clar Rehabilitación, actuando sobre todo en la fachada, que tenía (y sigue teniendo) muchos problemas de humedad, no sólo por capilaridad sino también otros que parecen venir de la cubierta. Al tiempo, les propusimos a la iglesia una posible solución, había que picar lo existente, picar las juntas, desmontar parte del tejado, ver las vertientes si estaban bien y esperar un año para que ese muro expulsara toda la humedad y pasado ese año lo arreglábamos. Pero esa solución no les gustó porque iba a estar sin rematar un año y decidieron contactar con otra persona; pero la humedad a vuelto a salir.

Los Mártires ha tenido varias intervenciones, una de ellas muy gorda y que no fue nada correcta. Aquella empresa directamente picó todo, picó toda la fachada y no dejó ni rastro de las juntas que cubrían todo el templo.

Cuando llegamos trabajando para Clar Rehabilitación tuvimos que buscar en todos los recovecos y la única parte original del tipo de junta que quedaba era en un patio alto que hay en la casa del cura, ahí sí había un trocito de cómo era el color del mortero y de ahí sacamos la muestra para la reconstrucción general.

En esa intervención se reparó el tejado también pero en uno de esos días cayó una lluvia tremenda que no se esperaba mientras estaban montando y desmontado tejados, se rompió la protección del techo y se cayó un trozo de yesería de una capilla y el techo, se inundó la iglesia y tuvimos que estar fregando todo el interior. Nos llevamos un susto terrible.

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Iglesia de Los Mártires con la reconstrucción de las juntas simulando ladrillo visto

Cuando estoy en la faena y empezamos a sacar ¡me encanta! a mí me vuelve loca, lo que sientes lo sientes porque lo tienes dentro. Muchas veces me dicen que soy muy exagerada y purista porque me gusta que se note, que haya diferencia, no me gusta que mires una fachada y no sepas lo quedaba y lo que es nuevo, parece que estoy engañando a la gente que ve un trozo y dice: ¡Esto es del siglo XVIII! No, perdona, ¡esto lo hice ayer!

Una vez en Córdoba restauré unos vía crucis de 15 metros de alto en la zona del altar de una iglesia. Éramos un grupo de compañeros y cada uno iba a hacer uno empezando desde arriba hacia abajo.

Yo tenía un personaje que no tenía cabeza y en su lugar había una laguna blanca. Cuando te encuentras con casos así hay que disimularlo y con un estarcido hice una recreación de una cabeza, simulé la cabeza con puntitos, insinué el pelo y la cara pero sin ojos ni nada, visto desde abajo veías una cabeza con la quedé muy contenta, pero entonces llegó el arquitecto y me dijo que no, que eso había que pintarlo a lo que yo le respondí que no sabíamos quién era.

Y me dijo: “Es fácil, te coges una cara de otro lado y la pones”. Yo dije que no lo iba a hacer y se lo pasó a otro compañero que hizo una cara ¡muy bonita!, pero cuando seguimos bajando restaurando el resto del cuadro nos dimos cuenta que ese personaje era un romano y él había pintado la cabeza de un santo, o sea, que al final la tuvieron que cambiar.

A veces es difícil lidiar con los arquitectos que no escuchan a otros profesionales que entienden de según qué cosas, no son restauradores y no todo el mundo suele contar con nosotros. Hay situaciones en las que prefiero decir no, porque no considero que es lo más adecuado, si la dirección quiere hacerlo, que lo haga.

En otra ocasión aparecieron partes de unos angelitos en una iglesia, se les veía la cabeza, un trocito del ala pero nada más, así que los restauré pero no hice la parte que faltaba y se quedaron recortados. Mucha gente del pueblo lo criticó diciendo que todo estaba a trozos. Yo no sé qué postura tenía el ángel, no sé si estaba de pie, volando, con el brazo levantado o la pierna doblada, no voy a inventarme una cosa que no sé cómo era.

Un restaurador jamás te va a poner nada suyo; o se lo guarda o simplemente no lo tiene…quizás por eso somos restauradores.

A menudo se habla de restauración cuando lo que realmente se ha hecho es un destrozo de una obra de arte. He hecho mucha talla y he visto tallas “restauradas” que han sido lijadas y hechas de nuevo, además de esa costumbre de creer que lo que se hace fuera es mejor.

Aquí en Málaga hay buenos restauradores y normalmente es mejor hacer la restauración in situ, sin mover la escultura porque sufre mucho en el transporte, y a mí me han llegado a decir ¡pero tiene un seguro!. Pero si hay un accidente del coche que la lleva y se daña la escultura, ¡se daña la escultura!

Hace años me llamaron para ver una virgen de una cofradía de Málaga y restaurarla, les hice un presupuesto y después de varias semanas contactaron conmigo para decirme que la iban a llevar finalmente a un imaginero de Sevilla, y les pregunté si “era imaginero-imaginero o imaginero-restaurador y ellos dijeron que imaginero-imaginero.

Me recalcaron este último creyendo que era lo mejor y les expliqué que de ser así lo mejor era guardar la virgen que tenían, que hicieran una nueva, que les iba a va a costar lo mismo, y así seguirían conservando la original.

Sobre Invader y la instalación de sus paneles en el Centro Histórico

Hace varios días comentaba con unos amigos que no puedo soportarlo, y ellos me decían que estaba guay y quedaba chulo. Yo digo, ¿tú por qué tienes que venir a mi casa a hacer eso?

Si yo vivo en un edificio dentro del centro histórico tengo que pintarlo según la paleta de colores que el Ayuntamiento me da y ahora este otro hace esto instalando esos paneles ilegalmente ¿y el Ayuntamiento dice que le parece muy bien? Lo de Invader me molesta mucho, yo lo quitaba todo.

Hace algunos años hice un Curso de Restauración de Obras Arte Moderno. En el Instituto de Patrimonio Andaluz iban a montar una exposición en la que participaba un artista cuyas obras costaban una barbaridad. Entonces uno de los responsables le enseñó el espacio al artista, él lo miro y dijo Vale, hacedme 100 lacasitos amarillos, 200 azules y 30 blancos de cerámica vidriada”. Los llamo lacasitos porque no recuerdo como los llamó, pero eran como lacasitos.

Llegó el día de montar la exposición y en la sala estaban los sacos llenos de lacasitos de colores y le preguntaron ¿cómo los ponemos? A lo que respondió: ¡Ah, echadlos y como caigan!

¡Esa era su obra! se sorprende Gloria al terminar la historia, a mí esté hombre me está tomando el pelo, porque ni siquiera ha hecho los lacasitos ni tan siquiera los iba a tirar en la sala. Entonces el organizador nos explicó que “Lo que vale es el concepto”. El concepto de arte, hoy en día, es muy subjetivo y de mucha gente caradura también.

Malas prácticas

Hay cosas en esta ciudad que no se entienden, sin ir más lejos el Palacio de Solesio, obviando el tema de que se demolió todo su interior, la fachada esgrafiada de calle Tomas de Cózar, se picó por completo y nadie ha respondido por ello o se ha responsabilizado. Y el daño al patrimonio protegido puede venir hasta de los propios propietarios o los que lo gestionan, y la administración a menudo no está en la calle para verlo, el personal que debe inspeccionar suele enterarse cuando es demasiado tarde ya. Yo he llegado a llamar a la Junta de Andalucía porque una persona quería “arreglar” un trozo de fachada de una iglesia BIC de Málaga.

Era un pintor de brocha gorda que había llamado una cofradía para que pintara una parte de la fachada. Una iglesia que es BIC (Bien de Interés Cultural) con fachada esgrafiada que este hombre decía que “esto lo pinto yo en un día con un estuco que queda muy bonito”.

Primero: si el edificio es un BIC hay que tener un proyecto firmado y visado en Cultura de la Junta de Andalucía y segundo: hay que demostrar que se es un especialista en la tarea que va a hacer. Entonces avisé a Cultura para decirles, “No sé si al final acabarán haciéndolo, pero os aviso para que estéis pendientes”.

¿Cuáles son tus próximos trabajos?

Ahora estoy restaurando unos cuadros de propiedad privada y estoy a la espera de permisos del Obispado para restaurar una Dolorosa de Sedella. Hay otros proyectos muy inmediatos, por ejemplo, el de un elemento decorativo conocido en esta ciudad que me han llamado para restaurar, y de verdad que lo necesita.

En principio parece que lo hago yo pero no me quiero lanzar a decir que sí, siempre suelo ser cauta por eso me guardo el nombre.

Alcubilla de calle Refino y torreón de los Jardines de Madre Petra

También voy a participar en las obras de la Alcubilla de calle Refino y puede que en el torreón de Madre Petra también. Yo voy a hacer la alcubilla bajo dirección de Pablo Pastor, no he visto el proyecto completo sino lo básico que se ha publicado; lo de quitar los escalones y la buganvilla.

Con la buganvilla no se puede restaurar, aparte de que es posterior y creo que la visión que va a coger el monumento es mejor si se quita. Los escalones tampoco son originales y la dirección entiende que si es posterior y no original pues no cabe.

Preguntada sobre la hornacina de la Divina Pastora, responde que “no lo sé, pero si se recupera que se haga en condiciones, dejar una capilla y quitar los escalones es un poco absurdo porque no va a cumplir su cometido como capilla.”

Yo me voy a encargar de arreglar la fachada y sacar el estuco anaranjado original, sacar la piedra del zócalo y restaurar el jarrón vidriado de la cúspide que está roto. Y por último el tejado se va a desmontar y se van a recolocar las tejas.

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La restauración del torreón de Madre Petra está quizás menos definido porque se va a hacer otro proyecto, así que aún estoy a la espera. El tejado no se va a desmontar, se va a conservar completamente y se va a fijar, quitar yerbajos y ya está.

La fachada es lo que me tiene desconcertada, porque en unas catas que hice se ve una capa de color rosa, y es entera de ese color, una especie de rosa apagado con un esgrafiado como una junta continua en horizontal. Aún no sé que se ha decidido vamos a ver cuando se vaya definiendo el proyecto.

Nos despedimos de Gloria con un hasta luego porque seguramente vendrán muchas más intervenciones de las que habrá que hablar y de las que los malagueños podremos estar muy orgullosos.

Nuestro más sincero agradecimiento por adentrarnos en este mundo que tanto nos apasiona, y es una alegría ver que hay gente profesional que siente esa pasión por el trabajo que hace. ¡Esperemos que cunda el ejemplo!

 

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