Palabra de Arquitecta : El desencanto de la primera vez

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Lola es una arquitecta malagueña que bien podríamos llamar novel, ya que terminó los estudios de arquitectura hace ahora 2 años en la Universidad de Granada y hoy nos cuenta a todos su primera experiencia laboral en una obra en un edificio histórico.

Ella siente pasión por el Patrimonio Histórico, tiene esa sensibilidad que a muchos profesionales del sector les falta y sabe ver aquello que subyace detrás de lo físico de los elementos patrimoniales. Por desgracia eso es una tara que muchos arquitectos deben soportar llegando incluso a perder trabajos y por eso prefiere omitir algunos datos concretos.

Sentada frente a un té en una terraza en La Caleta empieza a relatar:

¿Cómo fue la preparación de esta obra?

“Bueno, pues, tenía ganas de hacer una obra así, ya que es la primera que hago de estas características, es la primera obra grande a la que me enfrento y tenía un poco de miedo al principio. Me encargaron la reforma en marzo de este año 2017. El piso se encuentra en un edificio del Centro Histórico, de la década de los 50, con protección arquitectónica y los propietarios son un matrimonio mayor. Así que un día quedamos para tener una primera toma de contacto.

El piso era enorme, de unos 130 metros cuadrados, aunque a decir verdad llevaba unas expectativas mayores ya que interiormente me esperaba algo más de interés. Aún siendo grande y con muchas habitaciones las pocas cosas que tenía de interés eran las carpinterías exteriores, una habitación que tenía unas baldosas hidráulicas formando motivos geométricos y algunas puertas de arco, unas de dos hojas y otras simples ¡eran muy bonitas!

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Las solerías de baldosas hidráulicas, que permitían diseños infinitos, han sido muy utilizadas desde su invención en el siglo XIX hasta bien entrados los años 60 del siglo XX

 

Estoy segura de que en ese piso se hizo alguna obra en el pasado, porque a excepción de lo anterior no había nada más y en otras habitaciones también tendrían hidráulicos porque después vi otros pisos del mismo edificio y sí los conservaban.

Durante el primer paseo incidí en esos elementos, incluso les llegué a decir a los propietarios lo bonitos que eran; a la mujer se le veía más dispuesta y le gustaban tanto las baldosas como las puertas pero al marido, que era quién llevaba la voz cantante, no le gustaban nada.

Al terminar la visita ya tenía algunas ideas en mente, y esas pasaban por la reutilización tanto de las baldosas como de las puertas. Les propuse conservarlas pero al señor no se le veía muy convencido: “¡Pero si ahora hay baldosas hidráulicas de imitación!” decía.

Yo le intenté convencer por activa y por pasiva de que no era lo mismo y no tenía el mismo valor; que ya le gustaría a mucha gente tenerlas, que cuestan mucho dinero y demás, pero ni caso.

Sobre las puertas de arco también les comenté que quizás sería interesante reutilizarlas en algún armario de la habitación. Me volvió a decir lo mismo, que podían hacerse iguales nuevas pero que no.

Las carpinterías exteriores tenían su cerrajería original y todo, pero un vidrio simple antiguo que ya no aísla y no lo quiere nadie. Se puede intentar recuperar y poner un vidrio nuevo pero es más caro creo y lo que se hace es encargar ventanas nuevas iguales.

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La protección de elementos de interés debería ser una prioridad, así lo dice la normativa, aunque en la práctica no se cumple y hay muchos ejemplos que lo atestiguan, como en lo referente a las carpinterías que acaban siendo burdas imitaciones de las originales

 

Yo les dije que, siendo un edificio con protección, había que mantenerlas pero el cliente me respondió que “¡Todo fuera!“. Le dije que aunque se quitaran luego había que colocar otras iguales pero me decía que “No, yo he visto la fachada y cada uno tiene la que quiso poner”

Como la normativa actual de Patrimonio en Málaga es como es, permite que, aún pudiéndose (¡y debiéndose!) restaurar y adaptar la carpintería original, se destruya con la condición de hacer una nueva con el mismo diseño, pero hasta esto último se incumple en la mayoría de las veces – Málaga REC

E

Durante las últimas obras del antiguo Palacio Miramar y dado que se trata de un edificio con Protección Arquitectónica, las carpinterías originales debían ser reproducidas tal cual eran, (y así quedaba escrito en el Proyecto de Rehabilitación del Estudio Seguí) pero se saltaron la normativa sin mayores consecuencias, como queda reflejado en esta comparativa

Después de aquella primera toma de contacto les pregunté que tenían en mente, siempre es bueno saber que preferencias tiene el cliente para tener un programa. Él, según parece, se sentía arquitecto frustrado y me hizo ¡hasta un plano! Me dibujó a lápiz sobre el plano actual la distribución que quería pero a mí me parecía muy fea y mala, le dije que eso no iba a quedar bien porque había esquinas raras, también querían poner ladrillo visto en la cocina y les dije que no era buen sitio porque con la grasa de la comida se ensucia y es más difícil de mantener limpio; esa fue una de las pocas cosas en las que me hizo caso porque en lo demás me decía que “Eso hazlo así, que está muy pensado”.

Tomando como base aquel plano suyo estuve mucho tiempo trabajando con distintas distribuciones, le hice un 3D, un vídeo, un render, le hice de todo. En ese tiempo me dijo que él conocía a un arquitecto que había trabajado en un piso parecido al suyo y que le preguntara por si me podía aconsejar. Creo que por ser joven y mujer creía que me faltaba experiencia o algo, supongo. Fui a hablar con el arquitecto, que en todo momento fue muy amable, estuvimos hablando de las bajantes, de la distribución, de los elementos restaurados que él sí había recuperado tras la reforma, etc.

Yo a esas alturas ya me sentía fatal, porque pensaba ¿y yo que hago?, les pregunté que qué querían que les hiciera yo, si ya me habían hecho el plano ¡y todo! Y entonces me dijeron que: “¿Tú?… pues ¡el proyecto!, dónde van los enchufes y eso. ¡Mi cara era un poema!

Trabajé en otra propuesta, a la que por supuesto le añadí la recuperación de las baldosas en el salón, así estilo alfombra y las puertas en un armario, al verlo me dijeron que se lo iban a pensar pero a los pocos días me dijeron que “las puertas no las querían porque de dejarlas podían hacerlas exactamente igual pero nuevas” les dije otra vez que no tenía el mismo valor pero al final van a poner unas puertas normales y corrientes, ¡ah! y que las baldosas hidráulicas tampoco”.

Entonces empiezan a buscar a un constructor que les guste, les da presupuesto y ahora el constructor, no sé por qué ni a cuento de qué, ¡les hace una nueva distribución!

Cuando me dijo que el constructor le había hecho otro plano, ¡yo ahí entré en cólera!

Tiempo atrás mientras estaba definiendo los espacios con el propietario, él se empeñaba en poner un cuarto de baño en su dormitorio, pero eso no puedes hacerlo siempre, porque el inodoro tiene que ir cerca de una bajante y si esta da a un patio interior y el dormitorio está en la otra punta del piso (que este era el caso) no se puede, porque tiene que ir con pendiente y entonces habría que sufrir el piso un par de escalones.

¡Claro! el constructor le propuso eso al cliente y ¡se quedó contentísimo!, aunque para eso planteó ¡subir el piso entero un escalón! para poder poner el inodoro en la habitación.

Me reúno entonces con el constructor y con el propietario tratando el tema del baño y ahí me hicieron caso de nuevo y decidieron cambiarlo porque ¡yo tenía una irritación! (ríe)

Al final el cliente eligió una distribución definitiva haciendo un popurrí de todos los proyectos, el suyo, el mío y el del constructor.

Entonces llegó la hora de ir a la Gerencia de Urbanismo a ver qué documentación tenía que presentar para pedir la licencia, les enseñé los planos y ahí me comentaron que al ser un edificio con protección tenía que conservar las carpinterías exteriores. Al comentarle al propietario que ya estaba con el tema de la licencia me dijo que “¡Ah!, pero tú por la licencia no te preocupes porque le voy a pedir al constructor que la pida él que tiene más experiencia en pedir licencias”. Yo no sé qué clase de experiencia hace falta tener para eso, pero mira, dije, “menos trabajo tengo que hacer”.

Me quitaban trabajo, ¡sí! pero me sentía frustrada porque todas las cosas que pasaron eran muestra de que no confiaban en mí y me sentía totalmente desplazada pero ya terminé por asimilarlo.

Durante el proceso de demolición yo quería quitar las hidráulicas para guardarlas pero los obreros le metieron mano y solamente dejaron vivas unas cuantas. Me dijeron que se rompían al despegarlas aunque creo que tampoco tuvieron mucho cuidado en quitarlas. Así que se han salvado sólo unas pocas.

Ahora estamos metidos de lleno con la obra, ya está todo diáfano y ya sólo queda que todo se vaya desarrollando tal cual estaba previsto. Yo quería pensar que estos clientes eran especiales, pero luego me han dicho que no, que todos los clientes son iguales, así que esta primera experiencia me ha hecho darme cuenta de varias cosas; de la poca sensibilidad de la gente por las cosas que poseen y después la difícil tarea del arquitecto en hacer ver al cliente el valor de esas cosas, ¡no son capaces de ver la importancia de esos elementos!

Es comprensible que cada persona puede tener puntos de vista y sensibilidades diferentes, ¡los gustos son libres! pero para-con nuestro Patrimonio Histórico hay que tener una visión especial y además tenemos administraciones que deben velar por las cosas de valor y protegerlas – Málaga REC

¿Cómo ha sido el estudiar arquitectura y luego enfrentarte al mundo real?

La arquitectura es algo que siempre me ha gustado y mi padre es arquitecto también. Hice los estudios en la Universidad de Granada y los terminé en 2015, es una carrera difícil pero muy interesante y desde entonces he estado buscando trabajo sobre todo en estudios de arquitectura, porque es muy caro ser autónomo en esta profesión porque tienes muchos gastos, pagas colegiación, seguros y demás y no te sale rentable a no ser que tengas muchos proyectos.

Esta carrera también es muy desagradecida, porque todo el mundo opina (que me parece bien) pero todos creen que saben; el cliente, el constructor, el aparejador, el ingeniero, todos quieren aportar algo y estamos en constante batalla con todo el mundo. En la carrera te enseñan a ser creativo y a exprimir tu creatividad dentro de lo técnico, pero te tienen en un globo, te imaginas que luego la gente te va a hacer caso y no.

En la carrera tenemos asignaturas que tratan temas de restauración pero yo, por ejemplo, valoro mucho la historia y edificios históricos pero no porque me lo hayan inculcado en la carrera; yo ya iba con esa sensibilidad aprendida, eso de la conservación en la carrera queda un poco abierto en el sentido de que te dicen que “si tu consideras que algo no tiene valor, lo puedes tirar”; queda dentro de tu criterio.

Sin embargo, yo por mi cuenta hice unas prácticas con un profesor de la Escuela de Arquitectura y aprendí mucho de rehabilitación en edificios históricos, me encantaba su forma de ver la arquitectura porque respetaba todo al máximo. Se aprendía a valorar el sistema constructivo y no sólo el aspecto, que también. A mí me gusta mucho la sostenibilidad y ahí nos enseñaron que las edificaciones más sostenibles eran las históricas porque están hechas con materiales naturales.

Con esta primera obra en un piso de un edificio protegido he intentado por todos los medios hacer mi buena labor con el Patrimonio, he actuado intentando conservar siempre algo que creo que tiene valor, mira que insistí en que se mantuvieran las puertas y las baldosas pero no hubo manera y el cliente no quería entender el valor de lo que poseía.

Por eso al final, las pocas baldosas vivas que dejaron los obreros y las puertas me las llevé a casa, por lo menos así sé que no acabaran en la basura y si las puedo reutilizar ¡estupendo! por lo menos no me siento tan mal.

 

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4 pensamientos en “Palabra de Arquitecta : El desencanto de la primera vez

    • Buenos días,
      Es muy triste como se desprecian por un lado los elementos de gran valor patrimonial del edificio y por otro a la arquitecta y sus intenciones para respetarlos. Al final lo que nos da valor por ser únicos acaba en la basura, y muy pronto nos arrepentiremos de ello, porque el que viene a Málaga se dará cuenta de la mentira que estamos creando. Una ciudad sin valor patrimonial que no es más que una fachada sin alma

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  1. Sí que es una pena no reutilizar los elementos originales. Recuerdo el suelo de piedra verde que había en un lateral del Palacio de la Aduana, a mí me encantaba. El de ahora no tiene interés.

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    • Así es Juan Carlos, es muy triste como la gente no ve el valor de las cosas que posee, cosas valiosas por lo que tienen detrás y por lo duraderas que son, a veces siglos ¡y aún hoy en buen estado! La calidad de los materiales antiguos es mejor que la de los modernos, ahí están por ejemplo muchos edificios de La Malagueta, construidos en los años 60, y con problemas en sus estructuras por la salinidad del mar. Efectivamente, esas piedras verdes, llamadas “serpentina” son unas piedras especiales, en Málaga se encontraban en ese pasaje, Pintor Nogales, se quitaron y, una parte acabó en forma de adoquín en el patio interior de la Aduana, otras troceadas en cuadraditos en la acera frente a la entrada del museo y otra parte…picada y en una finca privada. Hoy, aún puede ver ese tipo de piedra en los muretes que rodean los Jardines Picasso, en la parte que da a la Avenida de Andalucía.

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