Y se hizo el silencio

2Cuando en mayo de 2015 la Catedral de Málaga abrió su cubierta el público se nos presentó la oportunidad de ver la ciudad desde arriba, aunque ya teníamos muchas posibilidades de verla por la moda de abrir las azoteas de los hoteles, pero esta era ¡la Catedral!

Muchos podrían pensar que por “subir al cielo de Málaga” la gente se iba a dar tortas, pero nada de eso, de hecho en los primeros meses ¡y años! uno estaba casi en familia, los grupos eran muy reducidos y prácticamente se iba sólo con las dos personas que te acompañaban. En la entrada del Palacio Episcopal podían comprarse las entradas y después uno se dirigía al jardín de la Catedral para entrar por la base de la Torre Norte.

Dos “guías” jóvenes enchaquedados, con pinta de camareros de discoteca vestidos de negro, te acompañaban en la subida, uno por delante y otro por detrás cerrando puertas y cordones para evitar que nadie se quedara deambulando por ahí.

Se subía el primer tramo de escaleras y se llegaba a la zona intermedia donde uno de ellos te contaba un poco de la historia de la Catedral, una historia un tanto simplona pero que al menos servía para que los visitantes supieran al menos dónde estaban subiendo. Te hablaban del proceso de construcción, te enseñaban algunos detalles en la piedra y después de echar un ojo al interior de la nave desde arriba, continuabas subiendo por uno de los cubillos.

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(Estas imágenes fueron publicadas en 2015 en el grupo de Facebook)

Una vez arriba, Málaga se te presentaba a tus pies y entonces el “guía”, de nuevo, volvía a explicar más datos sobre la Catedral, su estado actual, sus partes faltantes, etc. Después te dejaban “libre” para ir echando fotos y disfrutar del paisaje.

Al subir, uno se daba de frente con un paisaje un poco diferente al que se imaginaba, ¿Dónde está el Centro Histórico? Aquí y allá se ven grandes edificios engullendo la ciudad histórica, incluso dando bocados en sus entrañas. En las alturas despuntaban los aires acondicionados, las cubiertas planas de chinos blancos, otras con telas asfálticas, terrazas nuevas, lofts, áticos, jacuzzis, tejas “Playmobil” naranja-butano y ese murmullo constante que tiene Málaga, ese murmullo que no se encuentra en otras ciudades ¡aun siendo ruidosas!

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¿Dónde estaban los tejados malagueños? Alguno quedaba, ¡curiosamente! esos edificios abandonados que no habían sufrido el salvajismo renovador encubierto de restauración. Otros en la zona de calle Larios, pero que ¡igualmente! habían sido alterados, uno de ellos con esa terraza de colores “puticlub”, el Roommate Larios, que pese a ser un edificio con Protección de Grado I, su cubierta la alteró el arquitecstar malagueño Salvador Moreno Peralta, no sin antes llevarse por delante también todo el interior del edificio histórico que antaño ocupó el Hotel Niza.

Allí arriba los “guías” no te contaban mucho de lo que veíamos a nuestro alrededor, tampoco es lo que se esperaba de ellos porque no era una visita turística tal cual; la gente que quiere subir a la cubierta de la Catedral lo hace más por ver las vistas que por aprender cosas, pero al menos aquel pequeño relato enseñaba algo a la gente que subía.

La cosa ha cambiado ¿Por qué ha cambiado?

El precio sigue siendo el mismo pero la visita ahora es ¡inexistente!

La venta de tickets ha pasado a la entrada principal de la Catedral, porque en el Palacio Episcopal han montado un stand en la entrada…¡qué bueno! eso da para debatir también.

A la hora correspondida se entra por el mismo sitio, se sube y al llegar a la terraza de la mitad y esperar la explicación del “guía”, ¡no hay tal explicación!

¿Qué ha pasado? ¿Por qué no explican nada? Lo harán más adelante.

Se echa el vistazo de cortesía al interior de la Catedral por el ventanuco enrejado y se cruza la nave para llegar al cubillo. ¿Explicarán algo aquí? Tampoco.

Seguimos subiendo, llegamos arriba ¿Explicarán algo aquí? No.

Nada, ni una sola palabra, no abren la boca para decir absolutamente nada, solamente van delante y detrás tuya abriendo y cerrando puertas.

¿Qué ocurrió?  Debemos suponer que alguien les ha dado un toque a los jefes de esa gente vestida como hombres de trono que, aparentemente, no es experta en temas históricos, ni guías oficiales, ni nada de nada, simplemente jóvenes que están “trabajando” en el Palacio Episcopal (que esto da para otro artículo también).

¿Por eso ya no cuentan nada? ¿Les han apretado las tuercas? ¿O han decidido que con ver las vistas ya es suficiente?

Antes tardabas 15 minutos en llegar arriba, después de parar dos veces para escuchar las historias, ahora a los 5 minutos ¡estás arriba ya!

Ahora toca pasearse de aquí para allá mirando al infinito en silencio o quizás comentando cosas. Ves, por ejemplo, que el rótulo que el Hospital Gálvez había colocado en calle San Agustín ahora está en su azotea.

En Mayo de 2016 los Defensores del Patrimonio pedimos que fuera retirado inmediatamente por dañar el entorno BIC de la Catedral. Un año después de presentada la denuncia y tras varias visitas de inspectores, se pidió al Hospital su retirada.

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El rótulo que estaba en la esquina de calle San Agustín se ha movido a la azotea

Puede consultar el tema del rótulo ilegal del Hospital Gálvez aquí: https://goo.gl/w3M2yh

Mientras estás por allí escuchas a alguien que dice, ¡qué bonita vista!, a otros decir, ¡mira esa fachada como la tienen sujeta con andamios para restaurarla! (sic) y algunos otros contando la realidad de lo que se ve.

Se ve que: de haber hecho las cosas bien no tendríamos una obra mala y chapucera en la cubierta, que de haber cuidado la ciudad podríamos haber tenido unos tejados de ensueño con una ciudad histórica perfectamente definida, que podíamos haber cuidado nuestros edificios, que podíamos haber evitado que la especulación con nuestro rico patrimonio hubiera acabado con él y que podíamos haber evitado que los visitantes que llegaran a Málaga dijeran que esos andamios estaban recuperando el Patrimonio.

No se está recuperando el Patrimonio, caballero, ¿ve usted allí a lo lejos esa fachada gigante en pie? Ese fue el Palacio de Solesio, edificio del siglo XVIII con Protección Integral, propiedad de los herederos (no directos) de los Larios que lo demolieron por completo, ¿Cree usted que alguien ha ido a la cárcel por ello? No.

Y entonces, se hizo el silencio otra vez.

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